Lanzado el 17 de septiembre de 1991, No More Tears es Ozzy Osbourne en su faceta más auténtica y poderosa. Este sexto álbum en solitario combina el peso del heavy metal con melodías pegajosas y una producción impecable. Grabado completamente sobrio por primera vez, Ozzy canalizó sus emociones en este disco, que se convirtió en uno de los más exitosos de su carrera, alcanzando el estatus de 4x Platino y dejando clásicos como “Mama, I’m Coming Home” y la canción que le da su nombre.
En 1991, Ozzy había superado sus adicciones, un hito que marcó este álbum. La sobriedad lo puso nervioso al principio, pero el resultado fue un trabajo más claro y emocional. Ese año, el rock vivía un momento clave con discos como el Black Album de Metallica y Nevermind de Nirvana. Aun así, No More Tears se coló en el #7 del Billboard 200.
La banda era de primera: Zakk Wylde en la guitarra, Randy Castillo en la batería, Bob Daisley en el bajo y John Sinclair en los teclados, aportando texturas que dieron al disco un toque más sofisticado.
Grabado durante dos años en los A&M y Devonshire Studios de Los Ángeles, No More Tears tiene un sonido potente y dinámico gracias a los productores John Purdell, Duane Baron y el ingeniero Michael Wagener, conocido por trabajar con Metallica y Skid Row. Wagener usó técnicas analógicas y reamplificación para crear un sonido que sigue sonando fresco hoy, sin caer en la sobrecompresión típica de discos posteriores.
El sonido de la guitarra de Zakk Wylde es el corazón del álbum. Con su Gibson Les Paul Custom de 1981, pastillas EMG y dos amplificadores Marshall JCM800, logró un tono único. Pedales como el Boss SD-1 Super Overdrive y el CH-1 Super Chorus añadieron más profundidad. Además, Lemmy Kilmister de Motörhead escribió las letras de cuatro canciones, incluyendo “Mama, I’m Coming Home” y “Hellraiser”.
Las canciones clave del álbum
- No More Tears: Con más de siete minutos, esta canción épica pasa de susurros inquietantes a explosiones de puro metal. Surgió de una sesión improvisada, con el riff de bajo de Mike Inez, el ritmo de Castillo, los teclados atmosféricos de Sinclair y la guitarra slide de Wylde. Ozzy reveló que trata sobre un asesino serial. El solo de Wylde, grabado en una sola toma, está en el puesto #61 de los mejores solos de todos los tiempos según Guitar World.
- Mama, I’m Coming Home: Este emotivo himno alcanzó el #2 en las listas de rock y el #28 en el Billboard Hot 100. Zakk la compuso primero en piano y luego en una guitarra acústica de 12 cuerdas, mezclando rock sureño con sentimiento puro. Las letras de Lemmy reflejan el arrepentimiento y la redención de Ozzy hacia su esposa, Sharon. Se convirtió en un himno para soldados durante la Guerra de Irak.
- I Don’t Want to Change the World: Otra colaboración con Lemmy, esta canción le dio a Ozzy su primer Grammy en 1994 como Mejor Interpretación de Metal. Es un rechazo al juicio religioso, pero con un toque espiritual, y los riffs de Wylde brillan con fuerza.
- Hellraiser: Coescrita con Lemmy y luego grabada por Motörhead, explora el lado oscuro del estilo de vida rockero. Apareció en la película Hellraiser III: Hell on Earth.
Zakk Wylde se luce como guitarrista y compositor, coescribiendo todas las canciones. Sus armónicos pellizcados, solos estructurados y toques de blues y rock sureño le dieron un giro fresco al sonido de Ozzy. Desde el esbozo en piano de “Mama, I’m Coming Home” hasta su intensidad en “No More Tears”, Wylde demostró ser una fuerza creativa.
No More Tears demostró que el metal clásico podía seguir siendo relevante en la era del grunge. Con cuatro sencillos en el Top 10 de las listas de rock, conectó con los fans por su honestidad cruda. La producción sigue sonando increíble, equilibrando potencia y claridad. Para Ozzy, fue un triunfo personal: un disco sobrio que no perdió su filo.
Tres décadas después, No More Tears sigue siendo de los mejores trabajos de Ozzy, a menudo considerado el tercero detrás de Blizzard of Ozz y Diary of a Madman. Es una muestra de su legado, combinando técnica con emoción pura. Para fans viejos y nuevos, este álbum es un golpe directo que no pierde fuerza.
