Home Artículos RIDE THE LIGHTNING: LA REINVENCIÓN DEL THRASH METAL

RIDE THE LIGHTNING: LA REINVENCIÓN DEL THRASH METAL

0
RIDE THE LIGHTNING: LA REINVENCIÓN DEL THRASH METAL
Metallica - Ride The Lightning

Seamos sinceros, en 1984, el thrash metal era una carrera armamentista. Y es que todas las bandas querían ser más rápidas, más ruidosas, más brutales. Claro que Metallica, después de soltar la bomba que fue Kill ‘Em All, ya eran los reyes de la velocidad. ¿Qué podían hacer para superarse? Varias cosas, pero ellos decidieron que en lugar de pisar más a fondo el acelerador, construirían un motor completamente nuevo. Y el resultado fue el grandioso álbum Ride the Lightning, un disco que demostró que el metal podía tener mucho cerebro sin perder ni una gota de furia.

Para entender el salto cuántico de Kill ‘Em All a Ride the Lightning, solo hay que mencionar al hombre clave: Cliff Burton. El tipo no era solo un bajista que tocaba como si quisiera ser toda la banda a la vez; era el profesor de música que el resto del grupo no sabía que necesitaba. Mientras los demás estaban perfeccionando la velocidad, Cliff, que había estudiado teoría musical en la universidad, les enseñaba sobre armonías y cómo hacer que las guitarras sonaran épicas y no solo rápidas. James Hetfield lo dijo claro: “Nunca habríamos escrito armonías de guitarra como esas… sin Cliff”.  

Fue él quien compuso la delicada intro acústica de “Fight Fire with Fire”, que te engaña antes de que el caos se desate. Y esa melodía inquietante al principio de “For Whom the Bell Tolls” que todos jurábamos que era una guitarra… pues no. Es Cliff con su bajo, un pedal de distorsión y un wah-wah, creando algo que al parecer nadie había escuchado antes. También fue él quien les metió en la cabeza a los demás miembros de Metallica las historias de terror cósmico de H.P. Lovecraft, que acabarían inspirando el cierre instrumental del álbum.  

Este álbum es básicamente un catálogo de formas de morir, y cada canción es una obra de arte a su manera, pero en las letras se encuentran otras temáticas también; como son la frustración, la ira y el horror, sin pasar por alto la referencia histórica de Creeping Death.

  • Fight Fire with Fire: Empieza con esa calma acústica y de repente, ¡BUM! Es la canción más brutal que Metallica haya grabado jamás, una explosión sobre la aniquilación nuclear que te deja sin aliento.  
  • Ride the Lightning: La canción que da nombre al disco es la historia de un pobre diablo condenado injustamente a la silla eléctrica. El título se le ocurrió a Kirk Hammett mientras leía   The Stand de Stephen King. El solo de Kirk aquí es, para muchos, el mejor de su carrera, lleno de pánico y melodía. Por cierto, el ex-guitarrista Dave Mustaine todavía tiene créditos de composición en esta y en “Ktulu”.  
  • For Whom the Bell Tolls: Inspirada en un libro de Hemingway, esta es una marcha fúnebre sobre lo absurdo de la guerra. El ritmo es pesado, lento, y te aplasta. Y ese sonido de campana del principio… es Lars golpeando un yunque con un martillo en una sala de hormigón. Épico es poco.  
  • Fade to Black: La primera “power ballad” de Metallica y un momento que cambió el metal. La escribieron después de que les robaran todo el equipo, y se nota la desesperación. Hablar de suicidio era un tabú, y muchos puristas los acusaron de “venderse”. Pero la realidad es que crearon una de las canciones más emotivas y poderosas de su carrera.  
  • Trapped Under Ice: Vuelta al thrash puro y duro. La letra trata, literalmente, sobre quedarse atrapado bajo el hielo, inspirada en una escena de una película. Es rápida, caótica y te transmite esa sensación de claustrofobia.  
  • Escape: La rara del disco. Es la única que no va sobre la muerte, sino sobre ser tú mismo y mandar todo al diablo. La banda no es muy fan de ella, dicen que la escribieron a la fuerza para tener un single, y casi nunca la han tocado en vivo. Irónico que una canción sobre no dejarse controlar naciera de la presión de la discográfica.  
  • Creeping Death: Un himno absoluto. Inspirada en la película Los Diez Mandamientos, cuenta la historia de las plagas de Egipto desde el punto de vista del Ángel de la Muerte. El riff es legendario, y el puente con el grito de “¡Die! ¡By my hand!” es historia del metal en vivo.  
  • The Call of Ktulu: Casi nueve minutos de genialidad instrumental para cerrar el disco. Inspirada en Lovecraft, es una pieza que te sumerge en el horror y la locura sin una sola palabra. Es la prueba definitiva de la ambición y el talento que habían alcanzado.  

La historia detrás de la grabación es tan metalera como el propio disco. La banda se fue a Copenhague, Dinamarca, porque su sello europeo era el único que podía pagar el estudio. Para colmo, tres semanas antes de llegar, les robaron el equipo, incluyendo el amplificador Marshall modificado de James, que era su sonido característico. El productor Flemming Rasmussen cuenta que tuvieron que probar unos 10 o 11 amplificadores Marshall de otras bandas danesas para intentar replicar el sonido perdido.  

No tenían dinero para quedarse en un hotel, así que los cuatro durmieron en el propio estudio, grababan por las noches cuando las tarifas eran más baratas. Fue en este ambiente donde Rasmussen tuvo que darle a Lars unas clases improvisadas de ritmo, porque tenía la manía de acelerarse sin control.  

La portada es tan icónica como la música. Una silla eléctrica solitaria en medio de una tormenta, con rayos saliendo del logo de la banda. La idea del título, como ya hemos dicho, vino de un libro de Stephen King, donde “cabalgar el rayo” era la jerga para la ejecución. La portada, diseñada por AD Artists bajo la dirección de la banda, es una advertencia perfecta: prepárate para lo que vas a escuchar. Como dato curioso, un error de imprenta en Francia hizo que las primeras 400 copias salieran verdes en lugar de azules, y hoy son un tesoro para coleccionistas que puede valer cientos de dólares.  

Cuando Ride the Lightning salió, no rompió récords de ventas al instante. Pero para los que escuchaban, fue una revelación. Metallica demostró que el thrash podía ser inteligente, tener melodías complejas, guitarras acústicas y letras profundas sin dejar de ser pesado.  

Este disco fue el que los separó del resto de bandas del “Big Four”. Mientras otros se centraban en la velocidad, Metallica buscaba la dinámica y la emoción. Fue un riesgo, especialmente con “Fade to Black”, pero les funcionó. Abrieron las puertas del metal a un público más amplio y sentaron las bases para lo que vendría después.  

Ride the Lightning no es solo el segundo disco de Metallica. Es el momento en que dejaron de ser una banda de thrash increíble para convertirse en una de las bandas más importantes de la historia. Y cuarenta años después, sigue sonando tan fresco y demoledor como el primer día.